martes, 30 de septiembre de 2014

Tusuy Tusuy

Siempre encuentro plazoletas andinas donde, por las noches, l@s jóvenes practican con tremendo entusiasmo diversas danzas locales creando nuevos pasos y coreografías. La música la pone algún joven que toca la quena y dirige al grupo, o proviene de un pequeño amplificador chino que suena como gigante. Infaltables los que, como yo, se acercan a mirar y apreciar estos ensayos, destacando grupetes de jóvenes de ambos sexos que a traves de miradas, señas y comentarios buscan conectar con quienes estan bailando. Aprecio mucho estos espacios de socialización, de enamoramiento, de tejer como jugando las costumbres tradicionales con nuevos elementos. Y que tromes son estos jóvenes generando aprendizajes en estos campos culturales. Los pobladores mayores reconocen que ya les pasaron la posta. Los niños y niñas empiezan a imitarlos con gracia.

sábado, 13 de septiembre de 2014

De Huancayo a Huancavelica

Esta mañana, antes de salir de Huancayo, las comparsas urbanas del Santiago y las polleras con coloridas flores. Esta noche, en Huancavelica, las celebraciones iniciales de la fiesta de Santa Rosa. Con torete de caña, travieso, vestido con papel cometa. Olor de pólvora, ponche, una banda con tonadas andinas.

                                                     



viernes, 27 de septiembre de 2013

Proceso



Tal vez sea necesario el proceso, el tiempo, el propio tiempo, la maduración necesaria hasta estar list@ para soltar lo que molesta, lo que perturba, lo que desgarra, lo que no deja vivir en paz.

Tal vez no hay atajo, tal vez no sea necesario encontrarlo.


El dolor y  el sufrimiento me llevaron por caminos intensos, interesantes, plenos de vida, de búsqueda, de hallazgos, de descubrimientos, de zapatillas hechas a mano, amables con mis pies y que me impulsan y acompañan a danzar desde los huesos, las células y la memoria sin tiempo.

Apego previo



Un tiempo antes, gracias a unas niñas y jovencitas que estaba entrevistando para elaborar una revista de una casa de acogida de trabajadoras domésticas provenientes de zonas rurales alto-andinas, pude darme cuenta y liberarme de un apego antiquísimo que me resultaba imposible soltar, tanto así que ansiaba una amnesia que borrara los recuerdos que me atormentaban.

Ellas me contaban situaciones difíciles y dolorosas que habían vivido. Maltratos familiares, abuso, ser regaladas a una “madrina” de la ciudad que las esclavizaba en los trabajos de la casa a cambio de un pellejo para dormir y los restos de la comida diaria.

Unas señalaban que la pobreza de sus familias estaba en los orígenes de sus dramas personales.
El reconocimiento de este factor externo como razón o explicación de lo que habían vivido, favorecía –a mi entender- la recuperación que ellas mostraban respecto de las experiencias pasadas, las cuales contaban con cierta y saludable distancia emocional.

Sin embargo, las historias que transmitían mayor dolor y dificultades para reponerse emocionalmente, eran aquellas en las que ellas sentían que su madre, su padre, su familia no las había querido. Mil recuerdos venían para confirmar sus percepciones y afirmaciones.

Eso había acontecido mucho tiempo atrás, ya no estaban a merced de maltratos ni desprecios. Vivían en una casa de acogida donde el afecto está presente en el diario vivir. Afecto entre pares y afecto entre ellas y las mujeres a cargo del hogar.

Después de escucharlas, en vano intentaba invitarlas a dirigir su atención al presente diferente y mejor, a lo mucho que tenían en el siempre nuevo y fresco ahora.

Algunas se soltaban de sus ataduras por momentos, breves o extensos. Otras mostraban una gran dificultad para hacerlo. Yo atisbaba que algunas partes de ellas, de sus mentes, se habían aferrado a los eventos e historias pasadas y no había lugar para más.

Recuerdo haberme sentido desgarrada y debilitada al máximo con esas historias.

Percibir en ellas esa fijación al dolor, rumiar esas resistencias al cambio y a una vida mejor, me permitió darme cuenta, despertar y soltar.

Ellas, me regalaron la oportunidad de soltar y soltarme de mi añejo dolor.


miércoles, 25 de septiembre de 2013

Apego



Unas tres amigas, en distintos momentos, me contaron cuánto habían sufrido y aún seguían sufriendo cada vez que recordaban todo lo que sus familias y ellas habían perdido como consecuencia de las expropiaciones hechas por la reforma agraria. 

Lo que habían tenido sonaba abundante. Y lo que tenían ahora, aunque las ubicaba en una materialidad de clase media acomodada, con renombre y  las oportunidades venidas de los apellidos y relaciones previas, siempre les parecía poco.

Me resultaba claro que el sufrimiento era generado por la comparación con un referente de mayor bonanza económica. Y el sufrimiento era y es intenso. Vaya que sí.

Eso es apego, me decía a mí misma. Sufrimiento por el apego a algo que te gusta.

Fue gracias a ellas, a lo que me contaron y compartieron, que pude darme cuenta cómo una experiencia grata se había convertido, yo la había convertido, en fuente de sufrimiento.

Había regresado a Perú, luego de dos años de vida comunitaria en San Francisco Zen Center, una comunidad de budismo zen que me deparó muchas alegrías, descubrimientos y una práctica hermosa y simple para despertar o practicar despertar de la ilusión.

Me encontraba en parajes naturales hermosos en el Callejón de Huaylas o viviendo en el Valle Sagrado de Cusco, cuando de pronto ante algo que me decepcionaba o que no correspondía con mis expectativas, me sentía caer en pozos hondos de sufrimiento. 

Comparando, queriendo no estar más allí sino allá, allá, allá.
Allá en la fantasía, en un pasado que recordaba solo en lo agradable, perdiéndome el ahora, el presente, la vida misma transcurriendo aquí mientras yo me dedicaba a sufrir.

Fue gracias a lo que me contaron mis amigas que me dí cuenta, que ellas con su hacienda y yo con mi experiencia, elegíamos sufrir.

Alguna parte de nuestra mente tiene estas tendencias que atrapan y eso sucede hasta que te das cuenta y empiezas a observar cómo opera, hasta que practicas sostenerte en medio del sufrimiento y eliges poner tu atención en la vida expresándose momento a momento en tu respiración y en tu postura, en las avecillas silbando, en el cielo y la naturaleza bella, generosa y vital que encuentras hasta en una maceta.


sábado, 20 de abril de 2013

Mariposas de Abril

Pañuelitos blancos sobrevolando los verdores y las flores,
todo ese amor, con que la vida nos ama, desplegándose

Lamay, Cusco. Abril 2013

Siendo...siento

Lo mío es lo no dicho
lo silenciado, el no verbo,
la existencia