miércoles, 25 de septiembre de 2013

Apego



Unas tres amigas, en distintos momentos, me contaron cuánto habían sufrido y aún seguían sufriendo cada vez que recordaban todo lo que sus familias y ellas habían perdido como consecuencia de las expropiaciones hechas por la reforma agraria. 

Lo que habían tenido sonaba abundante. Y lo que tenían ahora, aunque las ubicaba en una materialidad de clase media acomodada, con renombre y  las oportunidades venidas de los apellidos y relaciones previas, siempre les parecía poco.

Me resultaba claro que el sufrimiento era generado por la comparación con un referente de mayor bonanza económica. Y el sufrimiento era y es intenso. Vaya que sí.

Eso es apego, me decía a mí misma. Sufrimiento por el apego a algo que te gusta.

Fue gracias a ellas, a lo que me contaron y compartieron, que pude darme cuenta cómo una experiencia grata se había convertido, yo la había convertido, en fuente de sufrimiento.

Había regresado a Perú, luego de dos años de vida comunitaria en San Francisco Zen Center, una comunidad de budismo zen que me deparó muchas alegrías, descubrimientos y una práctica hermosa y simple para despertar o practicar despertar de la ilusión.

Me encontraba en parajes naturales hermosos en el Callejón de Huaylas o viviendo en el Valle Sagrado de Cusco, cuando de pronto ante algo que me decepcionaba o que no correspondía con mis expectativas, me sentía caer en pozos hondos de sufrimiento. 

Comparando, queriendo no estar más allí sino allá, allá, allá.
Allá en la fantasía, en un pasado que recordaba solo en lo agradable, perdiéndome el ahora, el presente, la vida misma transcurriendo aquí mientras yo me dedicaba a sufrir.

Fue gracias a lo que me contaron mis amigas que me dí cuenta, que ellas con su hacienda y yo con mi experiencia, elegíamos sufrir.

Alguna parte de nuestra mente tiene estas tendencias que atrapan y eso sucede hasta que te das cuenta y empiezas a observar cómo opera, hasta que practicas sostenerte en medio del sufrimiento y eliges poner tu atención en la vida expresándose momento a momento en tu respiración y en tu postura, en las avecillas silbando, en el cielo y la naturaleza bella, generosa y vital que encuentras hasta en una maceta.


1 comentario:

  1. Uno elije todo el tiempo, consciente o inconscientemente qué estado alimenta.
    Hermoso tu compartir.

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